New Radicals: dos décadas de ausencia y su inesperada reaparición

Después de más de dos décadas, el enigmático Gregg Alexander ha reaparecido en la investidura del nuevo presidente estadounidense Joe Biden. ¿Qué ha sido de él?

New Radicals en The Tonight Show con Jay Leno en 1999. CRÉDITO: Joey Del Valle/NBCU Photo Bank/NBCUniversal/Getty

Después de estar más de dos décadas alejado de los escenarios, la reaparición de Gregg Alexander, el vocalista de la desintegrada banda noventera New Radicals, en la investidura del nuevo presidente estadounidense Joe Biden la semana pasada fue toda una sorpresa para millones de millennials que hasta ahora no nos creemos el milagro. ¿Qué ha sido de él? Y ¿por qué su reaparición en la toma de posesión de mando?

Con el mismo sombrero de pescador color verde que llevaba cuando saltó a la fama, aunque ahora ya con 50 años, Gregg Alexander, conocido también por lucir la cabeza rapada al estilo Billy Corgan, apareció sólo por unos minutos en el Parade Across America virtual

El tiempo fue tan corto como una canción, pero suficiente para trasladarnos a lo mejor de los años noventa, exactamente a 1998, con la interpretación de You Get What You Give, una de las mejores canciones de aquellos tiempos que yo recuerdo con enorme nostalgia. 

Ya han pasado cinco días y la sigo escuchando una y otra vez sin cansarme y créanme por favor si les digo que no exagero al decir que me siento felizmente atrapado en ese lejano año del siglo veinte.

Para aquellos que nunca escucharon a los New Radicals, la banda de rock alternativo tuvo un éxito enorme con el lanzamiento de su primer y único disco Maybe You’ve Been Brainwashed Too (Tal vez a ti te han lavado el cerebro también) en octubre de 1998.

Anteriormente, Gregg Alexander había producido dos discos, pero sin éxito. El segundo de ellos coincidió con el apogeo del Grunge razón por la cual Epic, su sello discográfico, lo presionó para que se vistiera con una camiseta a cuadros que lo asemejara a Kurt Cobain y que cantara con la voz más ronca al estilo de Pearl Jam, pero Gregg no podía fingir, no quería ser como ellos, y como él dice “tuve que seguir mi corazón creativamente.”

Parece que su mala suerte en Los Ángeles, a dónde se había ido con tan sólo 16 años en 1986 tras vivir en Detroit, estaba echada tras esos dos iniciales fracasos. Pero, como suele ocurrirle a los grandes artistas antes de toda gran creación, el chico de Michigan se dio cuenta de que si quería tener éxito tenía que dejar de seguir las reglas y escribir completamente desde el corazón, sin ponerse límites y así entonces nacieron los New Radicals oficialmente integrado por Gregg Alexander y Danielle Brisebois, su colaboradora de toda la vida, más unos amigos que sólo fueron integrantes temporales.

En el concierto virtual Gregg, que aparece a propósito vestido de azul y verde como en el video del año 98, canta acompañado de músicos con quienes nunca antes había tocado. Tuvieron apenas dos días para ensayar, pero eso no les presentó ningún problema para grabar la canción respetando todas las medidas de distanciamiento social por la pandemia.

En enero de 1999, You Get What You Give llegó a posicionarse entre las mejores canciones en Canadá, Nueva Zelanda y estuvo dentro de las cuarenta mejores en los Estados Unidos y entre las cinco primeras en el Reino Unido.

Vendieron más de un millón de copias e hicieron giras por todo el país, incluso confirmaron una presentación nada más que en el famoso programa musical de la BBC Top of the Pops, donde se presentaban los artistas que más discos vendían.

Sin embargo, un año después en julio de 1999, tan sólo dos semanas antes del lanzamiento de su segunda canción Someday We’ll Know (otra de mis favoritas), la banda decidió disolverse dejando a muchos desconcertados. ¿Por qué? 

“Fue una experiencia hacer el papel de artista, pero con este disco he conseguido mis objetivos y estoy listo para seguir adelante y dar el siguiente paso en mi carrera”, fueron las palabras de Gregg Alexander en una nota de prensa.

Desde aquel entonces —han pasado ya 22 años—, muchos han sido los intentos por parte de las disqueras para juntarlos otra vez, lanzar un segundo disco y hacer “pequeñas fortunas”, pero esos placeres materiales siempre han sido rechazados hasta ahora por los New Radicals, sobre todo por Gregg quien, después de saborear el éxito que había perseguido por años, se dio cuenta de que los viajes y las giras agotadoras no eran tan satisfactorias como componer canciones y ser feliz fuera del escenario. 

¿Fue acaso un acto ingenuo de su parte rechazar lo que miles de bandas siempre sueñan con alcanzar? ¿Tal vez fue su crianza dentro de los Testigos de Jehová la que terminó aflorando y lo convirtió en un solitario ermitaño con una vida misteriosa? Si yo tuviera la oportunidad de entrevistarlo, pues la segunda sería, sin duda, una de las preguntas que le haría.

Lo cierto es que New Radicals habrá desaparecido y se habrá quedado en la memoria de sus fans que ya pisan o rondan los cuarenta años, pero muchos han seguido disfrutando de las canciones de Gregg Alexander posiblemente sin saberlo. 

El ex New Radicals es el compositor de éxitos interpretados por artistas internacionales entre ellos Enrique Iglesias y Sophie Ellis-Bextos conocida por Murder On the Dance Floor. Sin embargo, sus composiciones más notables han sido Game of Love de Michell Branch y Santana con la que ganó un Grammy en 2003, y Lost Stars de Adam Levine, canción que fue parte de la banda sonora de la película Begin Again, y que logró estar nominada al Óscar como mejor composición musical en 2015.

Cuando la revista Rolling Stones le preguntó la semana pasada cuántas propuestas de reencuentro ha rechazado y por qué esta vez es diferente, Gregg confiesa que han sido muchas y que siempre es halagador saber que muchos lo quieren (queremos) de vuelta a los escenarios, pero agrega con honestidad que está feliz con su vida de compositor y si esta vez ha aceptado es porque el nuevo gobierno estadounidense lo invitó para rendirle tributo a Beau Biden, el hijo del presidente que murió de un cáncer cerebral en 2015. Beau adoraba la canción insignia del grupo, según lo contó su propio padre en su autobiografía Promise Me, Dad (2017).

“Estoy seguro que si simplemente hubiese cantado mi canción Game of Love con Santana cuando la disquera me lo pidió, o los éxitos europeos que escribí para otros, las cosas hubieran sido diferentes. Pero, tal vez mi vida no me pertenecería entonces”, responde Gregg a quien todavía le causa gracia que recuerden a su banda como un one hit wonder, es decir como a las bandas que fracasan después de tener éxito cuando en realidad la banda se separó por voluntad propia, pero entiende que el término cuando lo usan para referirse a ellos es más que todo una forma de recordarlos con cariño.

La canción también sonó en la campaña presidencial del nuevo mandatario gracias a Doug Emhoff, el marido de Kamala Harris, quien el día de la investidura se convirtió en la primera vicepresidenta negra y asiático-estadounidense.

Tal vez dos factores expliquen la inmortalidad de You Get What You Give y que su ritmo pegadizo —que a veces suena agradablemente a The Smashing Pumpkins—, haya cruzado las fronteras y llegado al Perú de mi adolescencia para convertirse en una de las canciones que más quiero en mi vida ya que sirvió de banda sonora para esos años que, cuando cierro los ojos mientras la escucho por enésima vez, revivo con emoción y una nostalgia inenarrable que nadie más que yo entendería.

La primera es el mensaje optimista de la letra directo a la vena cuando sientes que todo está en contra tuya y que ya no puedes más; un mensaje muy oportuno sobre todo en estos tiempos de pandemia cuando vemos que el mundo se está yendo literalmente a la mierda. 

La segunda es la parte final de la canción —muy controversial en su época—, en la que el vocalista de pronto en forma de rap lanza una diatriba contra la corrupción de los banqueros y corporaciones estadounidenses, todo un experimento no hecho antes, que al final terminó por convertirse, como admite Gregg, en una especie de profecía que ahora vivimos.

El despotrique también alcanzó a estrellas del momento como Courtney Love y Marilyn Manson entre otros, pero eso fue más que todo una distracción deliberada de su genialidad en la que todos terminaron cayendo.

Cuando en 2014, en una de las poquísimas entrevistas que ha dado a la prensa, un reportero de Hollywood le preguntó por qué se había alejado de los escenarios, Gregg compartió su concepto de lo que es para él un artista y dijo con una sabiduría inexistente en el mundo frívolo del espectáculo que los artistas que de verdad cautivan son aquellos como Madonna, David Lee o Prince (curiosamente otro que fue testigo de Jehová) quienes le dieron un toque de misterio a sus vidas.

Con razón, el ex New Radicals ni siquiera tiene página web ni tampoco se le ve por las redes sociales, pero su corta reaparición en el concierto virtual ha sido un gesto noble de su parte que embellece mucho más su enigmática vida. 

Ojalá hubiera más artistas como él. 

Enero de 2021

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